¿Por qué algunos oradores nos atrapan y otros nos aburren? ¿Por qué hacemos cosas que no pretendíamos?
Desde Aristóteles hasta la Universidad de Stanford, existe mucha investigación dedicada a resolver la cuestión de como persuadir la mente para que el ser humano tome decisiones o haga cosas…
- Por ejemplo votar.
- Por ejemplo comprar.
- Por ejemplo elegir o rechazar.
Influir sobre la mente de un público no se resuelve con trucos de magia. Requiere de múltiples tareas previas que deben haber ocurrido antes.
Existen 3 ingredientes que moldean la aceptación de una nueva idea:
La credibilidad o autoridad que inspira el orador en su público; la lógica que asegura la aceptación racional de las ideas; y la emoción que motoriza las acciones.
Un orador que no es creíble (por ejemplo un médico fumador que de consejos de salud) seguramente nos explique la lógica y la entendamos, pero difícilmente logre emocionarnos lo suficiente a menos que hable de su adicción al tabaco como un elemento para ganar credibilidad.
En campañas políticas se suelen atacar entre los postulantes buscando archivos dónde se contradicen y de esa forma socavan su credibilidad.
Un orador debería prestar atención a la construcción de la credibilidad en sus argumentos. Luego, estructurar la lógica de su presentación y finalmente elaborar un discurso lleno de emociones.
¿Vos que opinas?